La playa de Pipa, es un lugar mágico que encanta por sus bellezas naturales Compuesta por acantilados de múltiples colores, playas salvajes llenas de coqueros, piscinas naturales, dunas y sus amplias calas, que todos los días tienen como ilustres visitantes a los delfines y a las tortugas marinas...
Durante la marea baja, tenemos dos mareas bajas y dos altas al día así que soliciten información así lleguen, se puede recorrer todo el litoral caminando tranquilamente, o si se prefiere se pueden dar paseos de barco, a caballo o de kayak por la Laguna de Tibau. Son paisajes deslumbrantes, con trechos de mata atlántica en donde es habitual encontrar Saguis y pájaros regionales...
Ya en los anos 70 Pipa fue muy procurada y buscada por surfistas de todo el mundo, ya que hay innumerables picos donde poder realizar este deporte. Hoy en día, no solo recibimos a surfistas, ya que con la evolución de los deportes se han visto otras posibilidades dentro de esta playa. Y es que cada día más, está siendo un lugar frecuentado por los practicantes del Kitesurf. Gracias a estos reclamos deportivos, Pipa ha pasado de ser una pequeña villa de pescadores a convertirse en un punto de encuentro de personas de múltiples nacionalidades con un mismo objetivo: Disfrutar de la naturaleza...
Playas paradisíacas, gente joven, gente bonita,... como no hablar de la noche pipense. A partir de las cinco de la tarde el centro del pueblo comienza a renacer. La calle se inunda de luces, de mesas en las terrazas, de gente paseando de un lado para otro buscando en que restaurante cenar, ya que la oferta es amplia. La noche dura hasta altas horas de la mañana, pues para los más marchosos siempre queda la discoteca.